Cuando el frío empieza hacer acto de presencia, es habitual que en los hogares de muchas casas empiecen a aflorar elementos textiles con los que protegerse mientras están en el sofá de sus salones viendo una película o leyendo un libro. Entre las opciones que nos podemos encontrar para este fin, están los plaids de lana para sofá, esas mantas finas de invierno que se caracterizan por ser muy ligeras pero que aportan mucha calidez cuando las utilizamos.

A parte de su función de abrigo, los plaids también funcionan muy bien como elementos decorativos, no solo en el salón, sino también en otras partes de la casa como puede ser el dormitorio.

Usos que se le pueden dar a los plaids

Aunque el uso principal de los plaids es el de protegernos del frío, este no es el único. Estos elementos son perfectos para cubrir el sofá para protegerlo, aportando además un toque decorativo muy especial. Pueden colocarse doblados sobre el reposabrazos del sofá, de un sillón o sobre un reposapiés.

También puede ser utilizado como manta para el suelo. Por ejemplo cuando en casa tenemos a niños pequeños que solo quieren estar tirados en el suelo. Es una forma de protegerlos mientras juegan, creando un espacio acogedor y agradable.

Además de para el salón, los plaids pueden ser utilizados en otras partes de la casa. Por ejemplo como manta auxiliar de cama, perfecta para una siesta o cuando empieza a refrescar las noches de verano.

¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de elegirlo?

Ya hemos visto que los plaids pueden ser de gran utilidad en el hogar, pero ahora bien, ¿qué debemos tener en cuenta a la hora de elegir uno de ellos? Está claro que no todos son iguales, y que como ocurre con muchas cosas, los habrá de mejor y de peor calidad

Lo primero en lo que debemos fijarnos, es en el tejido utilizado para su fabricación. Nuestra recomendación es elegir aquellos elaborados con materiales naturales como la lana o bien pelo de camello. Se trata de materiales que ofrecen mucho mayor confort, además de resultar más suaves al tacto.

Dependiendo del uso que le daremos, así debería ser la elección del tipo de tejido del plaid. Si lo vamos a utilizar de forma frecuente, es aconsejable que esté elaborado de un material duradero como puede ser la lana natural. En el caso de que se utilice de forma ocasional, entonces siempre podemos utilizar algún tejido más delicado como la seda o pelos.

También es importante tener en cuenta el ambiente de la estancia donde se colocará para elegir el modelo adecuado. Lo ideal es que el color siga una línea continuista con el resto de elementos decorativos que aparezcan en esa zona de la casa. Si nos decantamos por un color neutro, el plaid nos aseguraremos de que se integre perfectamente. En el caso de que queramos arriesgar un poco más, siempre podemos optar por un diseño de cuadros escoceses o colores algo más fuertes como el burdeos o el rojo.

Por todo lo que hemos comentado, los plaids se han convertido en elementos imprescindibles para cualquier hogar, aportando estilo y confort al mismo tiempo.

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